
En la tradición latinoamericana, contar un cuento ha sido, a menudo, el arte de narrar un acontecimiento decisivo en geografías y tiempos identificables, aunque quien lea no conozca ese lugar ni haya vivido en ese tiempo.
Como en estos cuentos, el suceso proviene de la experiencia del amor o de la muerte, de las vivencias de infancia, de la lucha invisibilizada de las mujeres, del poder policial, patronal o patriarcal, e incluso de las intrincadas razones de una psiquis.
La audacia y la sensibilidad de aquella tradición, ya sea desde el realismo, el fantástico o la insinuación de coordenadas distópicas, aparecen en este libro.
Al narrar se escamotea lo evidente, dando un nuevo sentido a memorias colectivas que bucean en los espacios de la intimidad.
Lucía Chico (primer premio), Nicolás Perak (segundo premio), Guillermo Zava (tercer premio), Hernán Carbonel, Florencia Defelippe, Hernán Alberto Díaz, Diego Juhant, Emanuel Kryskowski, Diego Antonio López, Camila Guadalupe Orgeira, Santiago Picciola Marino.
Tomás Downey, Magalí Etchebarne y Liliana Heker
